miércoles, 29 de octubre de 2008

En un arranque de desesperación

(Un NUEVE de OCTUBRE)


Los poetas... Malditos poetas... qué tienen? Algún encanto en su desparpajo, un toquecito de pedantería, la certeza de poder comerse el mundo en cada puto verso... Malditos...
Maldito poeta que está frente a... a mí...
Siempre he querido, quise, quiero... un poeta...
Este me recuerda un viejo (perdón) amante... La frente amplia, diáfana, las cejas gruesas, la mirada... esa mirada: subyugante, casi malvada... Todo él tan viril y femenino al mismo tiempo... tan femenino... como me gustan, carajo! cómo me gustó...
Pero qué enfermedad me llena para encontrarme siempre con esta clase de canallas... Aunque no sé, no sé si es un canalla...
Maldito poeta...
De dónde salió?
De qué círculo del inframundo?
Ir a ciegas, dice... Y le creo...
Luego está el deseo, un deseo nunca imaginado... pero será efímero... Quedará la reminiscencia absurda de que algo murió en mi memoria: un día, un poeta hablando de nada, un poeta leyendo su poesía extraña... Ahora, al pensar esto, está la culpa... esa maldita que no me perdona devorar poetas con la mirada, devorarlos a diestra y siniestra por el puro miedo de que la poesía del único poeta que me pertenece no me salve...
Pero por suerte mañana no recordaré nada...





MIENTRAS EL LOBO ANDABA POR QUIÉN SABE DÓNDE Y YO NO SÉ DÓNDE ESTABA...

1 comentario:

Andrés dijo...

MAlditos poetas... Un texto escrito con la entraña...
Saludos
Andrés