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domingo, 10 de mayo de 2009

Un domingo casi tan cualquiera como la que suscribe...

De repente se nubla, después del calor de rosticería. Corre un viento polvoso y hay música a todo volumen en la sala. Yo debería estar haciendo algún ensayo y en vez de eso (qué frase, debería instituirla como mi muletilla oficial) me pongo a ver en la red si acaso soy la única que parece no tener madre en pleno 10 de mayo.

También huele a comida.

Me desespero esperando que algo pase, que algo cambie la continuidad de las horas.

Nada pasa y mejor decido irme... Tal vez llueva.

miércoles, 6 de mayo de 2009

Malviaje # 00000000000010000000000000000

LOS CAMINOS

Es difícil recordar en qué punto dejé el camino seguro para internarme en pequeños senderos cada vez menos dibujados - casi adivinando si en realidad hay sendero debajo de ese pasto húmedo y oloroso a naturaleza.

Un día (no muy lejano) simplemente decidí que eso de realizarse según el establishment no es lo mío: un trabajo de escritorio, una rutina muy parecida a la Hidra de Lerna, cada vez menos tiempo para eso que llamamos vida. Pero si no es lo mío, hay que buscar opciones menos deprimentes y/o asfixiantes. Hay que buscar...



EL TIEMPO

El punto ya no es si existe o no existe o qué es... esta vez no...

Solamente pasa algo: hay transformaciones inevitables (físicas: las arrugas, las primeras canas -sí, canas, a los casi 22 años-; psicológicas y de otras índoles quizá menos fáciles de encerrar en una palabra...). Es extraño, por ejemplo, saber que "sigo siendo yo", pero saber que no soy la misma yo de ayer o de hace ocho años.

Es la rotación y la traslación de la tierra, el movimiento, lo que sea... pero envejecemos y/o maduramos (signifique lo que eso signifique)... el mundo cambia todos los días, pero también cambiamos de ojos todos los días...



LOS LIBROS

No sé si se trate de sabiduría: me dedicaré a leer como si no hubiera un mañana (últimamente me encanta esa frase), pero sin descartar que puede haberlo.

Leer lo que quiera, lo necesario, lo divertido...

Y dejar de torturarme si mis dedos no dan con la gramática y la ortografía "correcta" de mis ideas... ya vendrá la escritura cuando tenga que venir, por necesidad, como una pulsión urgente: si yo no me considero domesticable, ¿por qué habrían de serlo mis letras?



FE DE ERRATAS (léase FE DE RATAS)

Tal vez sí soy domesticable pero no me he dado cuenta y lo de salvaje y lo de mariposa puede que sean puras (cómo decimos los mecsicanous? ... ahhhh... sí...) ... una chaqueta mental (guardando las debidas distancias).




lunes, 4 de mayo de 2009

Muletilla socrática

Ante mi constante incertidumbre, una respuesta recurrente en mí es: NO SÉ. No me molesta saberme ignorante sobre las cuestiones importantes de la vida (???? , sí yo pensé lo mismo) y pregunto muchas cosas, pero respondo poco y casi todo se limita a (alguien lo dijo así, no sería justo adjudicarme el crédito) mi muletilla socrática: NO SÉ. Ante tal afirmación yo abrí mucho los ojos (como siempre que me sorprendo) y casi me indigné... pero, sería peor que me hubieran dicho aristotélica... o no?


jueves, 30 de abril de 2009

Arraigo domiciliario...

Ya no lo aguanto: con todo y los libros, la música e internet, quiero salir: mi problema con aquello de las cosas obligatorias (o semi-obligatorias) es que de verdad me pongo de mal humor.

Entiendo que tooooooooodo es por nuestra seguridad, pero la visión de la casa tan igual, el calor sofocante sin helados, la monotonía y otras tantas cosas (como que no haya cines o teatros o bares abiertos) hacen que me sienta peor que león enjaulado. Me sofoco, extraño las tardes de vagabundeo por los parques. Las vacaciones de primavera parte II dan una terrible sensación de perpetuidad ( y yo que esperaba con ansias cerrar otro ciclo escolar), como si esto no fuera a terminarse.

Mis únicos consuelos son el café (negro, negro y muy caliente), Kerouac (después del realismo español y mexicano) y el insomnio (volviendo a los viejos hábitos vampirescos).

Hay que esperar (que todo pase, que el aire no esté plagado de bichos malignos ni de pesadillas)...

Hay que esperar y resistir el tedio: nada más.

jueves, 2 de abril de 2009

El realismo, la constancia y el hastío.

Últimamente no he escrito mucho. Gasto mi tiempo leyendo novelas para la materia Realismo II, donde se aborda el realismo en España y Latinoamérica. La verdad no ha sido tan malo como parecía al principio y decidí leerlos bien, sin hacer trampa, por disciplina.

Admito ser una lectora un tanto indisciplinada, que puede leer 5 o 6 libros en un mes o sólo 1, de autores y géneros disímiles. Y cuando tengo lecturas obligatorias me enervan y lo que menos quiero es hacerlas.

Pero este es un reto personal que me está llevando al hastío.

Sé que debo leer esas obras, que es mi obligación... supongo que ahí está el problema... ahhhh!!!!!! (suspiro largo, largo)

Sobre la constancia... no soy muy buena con eso (si lo fuera, este blog estaría más prolijo).

jueves, 5 de marzo de 2009

No estaba muerta...

Andaba griposa, durmiendo día y noche a ver si de casualidad, en una de esas, la calaca se animaba conmigo (que de seductora no tengo poco)... Hasta religiosa me volví y en un arrebato casi extático me atreví a decir: "Diosito, si me escuchas (y para escucharme tienes que existir, ¿o no?) , por favor, mátame o cúrame ahora, pero ahora, en este mismo instante". No pasó nada... así que ya se imaginarán que el marcador va así: Krmn 1 - 0 Dios. O no sé...

Por ahora soy menos microbio con patas de lo que era ayer, y menos achaque con patas de lo que era ayer y antes de ayer... lo que ya es ganancia...

Y no, echarse un cockail de ampicilina-terramicina-paracetamol-acidoacetilsalicílico-clorfenamina-etc, no es andar de parranda (al menos no voluntariamente).

domingo, 22 de febrero de 2009

Something to say

Necesitamos de la belleza en nuestras vidas: no importa si está en un helado de chocolate o en 7 tomos de Proust o en el movimiento browniano del polvo evidenciado por la luz: tampoco hay que ser intelectuales alienados...

lunes, 2 de febrero de 2009

Pensando

I. Despierto

Tengo una jaqueca increíble, de ésas que dan después de una buena parranda, pero sin haber bebido o fumado nada. La luz en mis ojos es dolorosa y quisiera seguir durmiendo... pero el deber me llama (léase la tarea). Ya me bebí un tazón de café bien cargado y todavía me siento algo aturdida. Sólo queda esperar.


II. El trabajo

No hay misterio sobre mi resaca. Todo empezó depués de mi pequeña crisis nocturna (ayer) por el exceso de tarea: imagínense: domingo por la noche y en vez de estar viendo una película o cualquier otra cosa, yo leo como loca una maldita novela costumbrista, un libro sobre Nietzsche, además de empezar a redactar un par de reseñas sobre unas conferencias a las que asistí el fin de semana pasado. Estoy cursando 7 materias y el trabajo empieza a acumularse. Por más que leo, por más que escribo, por más que quiero apurarme, el trabajo es una pila interminable de papeles que se multiplican cuando creo haber avanzado. El resultado es un tic en el ojo y un mal humor indescriptible.


III. Los libros

A pesar de todo, soy una perezosa... o eso pienso, eso creo: en el 2008 sólo leí la vergonzosa cantidad de 28 libros. Sí, leyeron bien: vergonzosa. En lo personal, no creo que esté tan mal, considerando que puede haber gente que lea más libros sin entender una sola palabra. Usaré una frase hecha: más vale calidad que cantidad. Pero claro, no faltan los pedantes compañeros estudiantes de letras que se rasgan las vestiduras al saber que sólo leí 28 y además, no leo filosofía: ¡¿cómo es posible?! Pues ya ven: lo es. Tal vez sea importante leer filosofía, pero yo admito que me resulta más trascendente buscar buena música, comer un helado de chocolate o beber un buen vino... salvar a una que otra ave herida...


IV. Las decisiones

Con todo eso, me da un miedo terrible convertirme en una rata de biblioteca (y no es que tenga algo contra las pobres). Admito que a veces las clases me marean: los profesores que creen que sólo los intelectuales se salvarán (de qué, no sé, pero de algo terrible, creo)... o los que creen que todo es tan malo y si no eres pesimista, eres un alienado... Cuando eso pasa me dan ganas de salir corriendo y gritar. Siento que eso no es para mí, pero mis ganas de aprender me detienen (entre otras cosas, claro, pero eso viene después).

Luego está otra cosa: soy mujer y estudio una carrera en la que apenas hay tiempo para recordar que lo eres: los libros no tienen sexo: las ideas no tienen sexo: todo se mueve en una dimensión abstracta que no entiendo muy bien. Si uno quiere ser mujer le llaman frívola: despreocupada de la realidad y otras tantas cosas. Creo que no soy clara. Para las grandes investigadoras o creadoras o maestras o lo que sea (en ese ambiente intelectualoide) la vida personal pasa a segundo plano (no es mi intención generalizar, pero así lo he observado en mi entorno más inmediato) y yo no quiero eso: no quiero una "vida" rodeada de reconocimiento y premios y publicaciones. Yo aspiro a otra cosa: algo sencillo, hasta ser madre, no sé...

Pero en estos tiempos eso está tan subestimado... las cosas simples carecen de valor: todo es competencia... eso me pone triste y no puedo ocultarlo.

Tenía que despotricar, aun si mis letras no son confusas e incoherentes.


FIN

sábado, 31 de enero de 2009

Se llama Asterión

Manía minotáurica: porque amo a los minotauros (sí, hay más de uno...). Le puse así porque se alimenta de carne y sangre humana, además de aquella cuestión de los laberintos.

Lo malo -según yo- y lo bueno -según él- es que aún no ha llegado ningún Teseo. Si algún día aparece algo/alguien semejante, probablemente yo muera de dicha y dolor al mismo tiempo: así de complicado es todo esto: Odi et amo, como dijera Catulo. Y completo: Quare id faciam, fortasse requiris. Nescio, sed fieri sentio et excrucior.

Es tan hermoso mi minotauro: El estrellado...

Mi pequeña bestia no-humana.

lunes, 1 de diciembre de 2008

En la ciudad...

Debería (una de mis conjugaciones preferidas del verbo deber) estar escribiendo unos reportes sobre literatura medieval y en vez de eso mi cabeza está entre los headphones, narcotizada con la voz ondulante de Cerati en la ciudad de la furia y esa guitarra alucinógena (¡qué combinación!).

Nueve minutos inverósimiles fuera del planeta, después de los cuales aterrizo sin glamour alguno en mi ciudad de ángeles...

Me rindo con medieval, creo que me da menos flojera hacer examen.






*Me dejarás dormir al amanecer
entre tus piernas
entre tus piernas
Sabrás ocultarte bien y desaparecer
entre la niebla
entre la niebla
Un hombre alado prefiere la noche*


lunes, 24 de noviembre de 2008

Yo, que tanto huyo de esto...

Hace unos días escribí esto, mientras esperaba sentada en una escalera solitaria, recuperándome de un susto mortal.

Por lo regular escribo mientras espero... supongo que de eso se trata...

Yo insisto en que nada más es una lista, alguien me dijo que era un poema... podría hacer un test al respecto, sería divertido.

Por lo pronto, hay que alimentar el ya robusto ciberespacio.

Ahí está:



Desmayarse al ver una mancha de Rorschach.
Tener más de un alter ego.
Morderse las uñas.

Arrancarse,
uno a uno,
los cabellos.

El temor exacerbado.

Una preocupación,
demasiado intensa,
por el sexo.

Soñar con abducciones.

Saber que demasiada azúcar
no está recomendada
para los hiperactivos y
confiar ciegamente
en el lorazepam.

Odiar las flores,
nada más,
porque el polen te hace estornudar.

Pensar que pensar
sólo conduce
a la infelicidad.
Leer a Sartre,
Saramago, Borges,
Nietzsche, Homero
y después

después
-again-
el temor,
la locura
y la muerte.

Y...

voilà!





Nota: No tiene título, je!

jueves, 13 de noviembre de 2008

En el ocio del 13 de noviembre...

Ya es jueves 13... por suerte a nadie le importan tanto los jueves como para hacer nefasto un jueves 13.

Escucho el soundtrack de Le Fabuleux Destin d'Amélie Poulain, platico con mi Loup (que está del otro lado de la ciudad) y con Lia (al otro lado del continente)...

Tengo sueño pero, como los bebés, me resisto a dormir (uno se va a acostumbrando - o reacostumbrando- a la vida vampiresca) y sigo aquí, con la sensación de que la diadema se incrusta en mi cráneo, con la comezón que a estas horas provoca la ropa que no es pijama, con ganas de tirarme en unos brazos que no están al alcance y dormirme en ellos, con ganas de la paz de un cuerpo calientito -aunque delgado- a mi lado.

El miércoles fue un día cansado, aunque Mercurio no suele provocar las cosas que Marte o Venus...

Las confesiones son siempre extrañas: no es común - al menos para mí- desprenderse de los lastres... creo que por miedo a la insoportable levedad...

La desnudez es infame (maldita, como dijera un buen amigo) y supongo que ahí encuentra su génesis el sentimiento de extrañeza...

Pero basta de racionalizar...

Basta de todo...

Hay que seguir escribiendo...

Y seguir amando, nada más...



(I'm guilty of loving you)

domingo, 2 de noviembre de 2008

¡Me lleva!

Es incómodo darse cuenta que la mujer racional que he intentado ser no existe.

Ando por los cuartos de la casa azotando la cabeza, rebotando como una pelota de goma que alguien lanzó sin misericordia, rodando como una bolsa de plástico arrastrada por el viento.

Hay una pila de cosas por hacer y yo me tumbo en la cama, envuelta por seis kilos de frazadas. Ya no como chocolate porque la vanidad es mucha, pero como cualquier otra cosa: pan, galletas, hojuelas de maíz escarchadas...

Me molesta no poder controlarme a veces, me molesta no poder explicar mi hundimiento... No es sencillo, no se trata de alguna ley de la física.

No puedo respirar.

Me enerva escribir sólo desfogues y olvidar que hay algo menos banal.

Soy una madeja de hilos de colores mugrientos que cada día se enreda más y eso (adivinen) ME MOLESTA: sé que hay algo bueno, tangible, abrazable, besable... pero tal vez sea eso mismo: la maldición: la aposición de la fatalidad: YO : otra : una más : una maldita más...

Tengo frío y miedo.

Necesito una casa de cristal.
Necesito expiar mis culpas.
Necesito perdón (auto-perdón).


Necesito tantas cosas.


Me largo.

miércoles, 29 de octubre de 2008

En un arranque de desesperación

(Un NUEVE de OCTUBRE)


Los poetas... Malditos poetas... qué tienen? Algún encanto en su desparpajo, un toquecito de pedantería, la certeza de poder comerse el mundo en cada puto verso... Malditos...
Maldito poeta que está frente a... a mí...
Siempre he querido, quise, quiero... un poeta...
Este me recuerda un viejo (perdón) amante... La frente amplia, diáfana, las cejas gruesas, la mirada... esa mirada: subyugante, casi malvada... Todo él tan viril y femenino al mismo tiempo... tan femenino... como me gustan, carajo! cómo me gustó...
Pero qué enfermedad me llena para encontrarme siempre con esta clase de canallas... Aunque no sé, no sé si es un canalla...
Maldito poeta...
De dónde salió?
De qué círculo del inframundo?
Ir a ciegas, dice... Y le creo...
Luego está el deseo, un deseo nunca imaginado... pero será efímero... Quedará la reminiscencia absurda de que algo murió en mi memoria: un día, un poeta hablando de nada, un poeta leyendo su poesía extraña... Ahora, al pensar esto, está la culpa... esa maldita que no me perdona devorar poetas con la mirada, devorarlos a diestra y siniestra por el puro miedo de que la poesía del único poeta que me pertenece no me salve...
Pero por suerte mañana no recordaré nada...





MIENTRAS EL LOBO ANDABA POR QUIÉN SABE DÓNDE Y YO NO SÉ DÓNDE ESTABA...

domingo, 5 de octubre de 2008

Memoria

Hace cinco minutos tenía la idea de escribir algo. Luego pasó que miré hacia otro lado y cuando volví a fijarme en el resplandoroso monitor, la idea se había esfumado... Es algo que me pasa siempre, que me aterra y me llena de una angustia indescriptible (más allá del terror, más allá de cualquier cosa que se pueda imaginar). También me pasa que busco: cierro los ojos, los puños; me muerdo los labios; rasco mi cabeza salvajemente... No hay resultado.

Alguien me dijo una vez que si no retenía esa idea, tal vez no fuera lo suficientemente buena... Yo no estoy tan segura. Incluso a veces me olvido de cosas verdaderamente importantes, (como respirar) ¿y cómo no va a ser importante una idea?

Temo que la memoria se esfume, que al final, lo que tantas veces supliqué a seres inexistentes se esté cumpliendo: ¡Quiero poder olvidar todo!

Fue una necedad, pero a veces la memoria te condena y no es necesario morir para convertirse en un ánima vagabunda, fantasma o como mejor quede... Yo no quería ser algo así y ahora lo que temo es terminar como Leonard Shelby, el protagonista de Memento (gracias O'Farril)...

A fin de cuentas, creo, la memoria es de naturaleza fugaz... sino, ¿por qué el hombre se ha empeñado en desarrollar tantos y tan sofisticados métodos para salvar sus recuerdos?

Como siempre, divago... y muy lejos de lo que probablemente era mi idea original: la que nunca sabré cuál era...


sábado, 20 de septiembre de 2008

Otro sábado, otro, siempre otro...

He puesto la música a un volumen que raya en la estridencia para opacar el molesto zumbido de la lavadora...

Los sábados por la mañana son de labores domésticas y una soledad que hoy no molesta.

Sabina canta; Delgadillo, Filio y Silvio cantan... escucho un disco de "trova" que me quemó el Licántropo antes de saber que terminaríamos enredados en un romance de lo más extraño por lo inesperado y lo desnudo... Aunque ahora creo que tal vez ambos ya intuíamos algo - nada es en realidad fortuito-.

Ayer pasé el día parloteando y cuando llegué a casa lamenté el silencio, la falta de alguien a quien torturar con mi soliloquio para agotar toda la saliva que pudiera producir... Hoy el silencio, desde muy temparno, llegó a mis labios como un bicho hermoso (no por ello menos impertinente)... Mas si sella mis labios, no puede deternme, y heme aquí...

Tecleo, un poco bajo el misterioso influjo de una compulsión que ya no me avergüenza.
Tecleo, como si al dejar de hacerlo pudiera morir.
Y no es que le tenga miedo a la muerte, pero ayer descubrí que aprecio más la vida de lo que creía...

No es bastante...
(El solo hecho de saber que las letras podrían ser infinitas me hace sentir que jamás escribiré lo suficiente, aun si dejara de dormir o de comer para hacerlo.)
Pero tengo que ir a cumplir con mis deberes de hija de familia cualquiera y sacar la ropa antes de que Tláloc decida bendecirnos una vez más...





sábado, 13 de septiembre de 2008

Linkeando... y divagando

Es absurdo, pero mi vida se está llenando poco a poco de rutinas extrañas... lo que me hace sentir cada vez más adulta y, acto seguido, unas ganas tremendas de salir corriendo o esconderme o simplemente no salir otra vez. No me molesta tanto la idea de estarme convirtiendo en adulto, sino el proceso mismo, ese proceso que implica una especie de descomposición: el endurecimiento de los rasgos (físicos), decepcionarme ante el mundo, empezar a preocuparme por qué demonios va a ser de mi vida, encabronarme portodo lo que pasan en las noticias y un etcétera exageradamente largo.

En realidad iba a empezar esta entrada de otra manera (es tan, temprano, en sábado, y yo ya estoy aquí, frente a la computadora...), pero justo antes de poder escribir me quedé pensando en que encender la computadora los sábados un poco antes de medio día para hacer las tareas de la semana y no poder hacerlo sin antes vagar un rato por algunos otros blogs o escribir una entrada en el propio, se está volviendo una especie de rutina; una rutina casi tan terrible como levantarme todos los días a las seis de la mañana para que el tiempo me alcance y poder llegar a la clase de las 8, o la de beber una taza de café todas las noches aunque haga un calor de los mis demonios... ya no digamos la rutina escolar...

A pesar de todo, hay cosas que no me molestan para nada de dicha metamorfosis (la de volverse adulto, claro, porque conmigo siempre hace falta aclarar cuál de todas las metamorfosis): pensar en la privacidad de un cuarto propio (aunque una casa propia con amueblado minimalista, biblioteca, piano y jardín sería mucho mejor), el idealismo de no cometer los mismos errores que cometen todos los adultos, además de la libertad para hacer otras cosillas un tanto obscenas que no describiré aquí (al menos no ahora)...

Y después de todo, supongo que tampoco está nada mal tener un sitio cálido donde refugiarme de tanta adultez que me bombardea por todos lados: los brazos de mi Licántropo. Sé que ahí soy libre para regresar en el tiempo y emocionarme por un muñeco de peluche, o de hacer un puchero o de llorar por una tontería...

Al final, esa cuestión de volverse adulto resulta tan contradictoria como el resto de los asuntos humanos... con su lado lindo y su lado horroroso...

Ahora voveré a lo que hacía antes de ponerme a escribir esto... linkear a otros blogueros y tratar de hacer la tarea (y vivir para contarlo)...


lunes, 8 de septiembre de 2008

Espera en el salón de junto...

(Escrito originalmente en la última página de la antología de Corrientes de la Lingüística II)


No hace falta aclarar cuál es mi verdadera pasión...

Son las 20:30, estoy sola en un salón del ya casi deshabitado Collhi, espero que Alguien salga de clase para no caminar sola por las calles oscuras y porque me gusta esperarlo, espiarlo por el agujero de la puerta que nos separa mientras pone atención a la clase de técnicas editoriales...

Tengo dos opciones para entretenerme:

1) Estudiar solfeo en el Dandelot
2) Comenzar la lectura de La gruta del Toscano

...

Como ya dije, no hace falta aclarar cuál es mi pasión... Quien se precie de conocerme -aunque sea un poco- sabrá que la tentación de un libro "nuevo" esperando en mi mochila bastará para que sólo lea unas cuantas notas musicales y el ejercicio me parezca ya tan aburrido como la espera en la fila del banco. Pero no se trata de desdén (no se malinterprete), es más bien como elegir entre un helado de vainilla y otro de chocolate... personalmente, cuando puedo combinar y devorar ambos, es genial, pero cuando hay que elegir, elijo, por supuesto, el de chocolate.

Para mí, la literatura es una irresistible golosina... Y no me privo de comer otras cosas, incluso las saludables y no tan agradables verduras, pero no disfruto ninguna otra tanto como perderme en las páginas de una buena novela o un buen cuento...

Hacía tiempo que no hacía comparaciones gastronómicas... eso, creo, significa que estoy volviendo al buen camino del divague perpetuo y los pensamientos maripósicos...

Jajajajaja!!!! Pero qué carencia de objetividad la mía... En fin... no pretendo escribir algo serio esta vez (tampoco esta vez), sólo, como ya se está haciendo costumbre, algo para no olvidar...



domingo, 7 de septiembre de 2008

Rainy day/night

Ha llovido desde las 4 de la madrugada. Eso no me consta porque yo dormía profundamente y soñaba con que comía montones de obleas...

Ahora son las 11:45 pm y todavía escucho el golpeteo de la lluvia afuera.

La humedad hace que me duelan los huesos y que mi nariz parezca un grifo abierto... Rinitis alérgica que se desencadena con el polen, el polvo o el frío... Soy una achacosa de 21 años; dicen que todos llevamos un niño dentro, en mi caso, es una ancianita cascarrabias...

Alguien me dijo una vez que la lluvia no podía deprimirme... Tal vez sea cierto, pero puede ser la excusa perfecta para permanecer en cama más tiempo del habitual, para disimular ciertos efectos hormonales y para no salir de mi madriguera.

A los 15 solía gustarme danzar bajo la lluvia... actualmente sólo me pasa cuando me invade un impulso jovial, pero eso es muy extraño. Justo después de comer, escuchaba tangos de la vieja guardia, específicamente, Adiós muchachos...

Me quedé pensando en unos versos: "Se terminaron para mí todas las farras,/mi cuerpo enfermo no resiste más..." ; y claro, recordé que hace meses que no bebo... que el jueves dejé plantada a la "barra" de música por razones que no voy a contar (JOJO!!!) y que en vez de salir a pistear las noches de viernes o sábado, prefiero quedarme a leer, ver una película cursilona o platicar con cierta criatura nocturna tan nombrada ya en otras entradas del blog. No sé muy bien el motivo de todo lo anterior, pero me imagino que se debe a la vida licenciosa que he llevado el último año y que en verdad no me aportó más que dolores de cabeza y una tremenda cruda moral. Es extraño pensar en regenerarse, suena como si de verdad hubiera sido una decadente al estilo de esa película rara (The libertine o El decadente, donde sale Johnny Depp)... lo cual sería exagerar, claro, pero no sé, no sé... tal vez sea el llamado de la adultez o como se llame eso: envejecer? No lo sé.

Y todo eso por la lluvia. Pero no, la lluvia sólo es un pretexto... mi cabeza nunca se detiene, siempre estoy pensando en algo, maquinando algo, rumiando algo... Puede diluviar (aunque esto que pasa no creo que sea lo que en verdad se llama diluvio, aunque si se prolonga, tal vez...), puede nevar (aunque aquí en el Pueblo eso no pase), puede derrumbarse todo y yo seguiría con mi enjambre interior...

Ahora estoy cansada (y eso que dormí cuatro horas por la tarde), tengo frío y me duelen las rodillas, los dedos... pero claro, antes de apagar mi renovada compu, platico un rato con el Licántropo - que a falta de luz de luna anda tan bípedo- para relajarme un poco y no perder la comunicación...

Pero ya es bastante de escribir sin rumbo... ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡debería darme vergüenza!!!!!!!!!!!!!!!!

Y sigue lloviendo...

viernes, 22 de agosto de 2008

La muerte me da vidas perpendiculares [Parte tercera]

Ya sé, ya sé... tengo un serio problema con la continuidad...

Hace más de dos semanas debí terminar esto, pero está la escuela y otros tantos motivos que se oponen a mi extrañísima vocación de bloguera... A pesar de eso, necesito terminar esta saga rara... de lo contrario tendría que borrar las otras dos entradas relacionadas... :)




Dos Libros

Novelas, autores, editoriales, prisas, angustias, temor a que, justo a esa hora, llueva.

La muerte me da es una novela que ya he manoseado y con la que me deleité hace no mucho. El Licántropo cree que por mi voracidad no saboreo los libros debidamente, pero se equivoca, todo se reduce a una cuestión de práctica.
Los capítulos delirantes, la poesía de A. P., mi simpatía enferma hacia el asesino misterioso que escribe con sangre o barniz de uñas o lipstick... Hasta la fotografía de la portada negra es seductora aunque nunca me hayan convencido las gafas tipo mosca. Recuerdo que leía por la noche, cuando el silencio me invadía por todas partes y mi ritual cuasi-gastronómico-libresco me llenaba de una ansiedad catártica. Estoy loca, loca... soy una lectora llena de filias raras.

Alice y Alí comentan dicho libro en el auditorio Elena Garro (¿llevará comillas?).
Luego Cristina dice casi nada... es mejor leer, definitivamente... nunca nada resulta tan placentero.

Vidas perpendiculares aún no tiene la desdicha de ser engullido por mí; esperaba comprarlo si llegaba el puestecillo de Anagrama, pero no llegó. El Doc-direc y RMGarcilazo son los encargados de decir algo sobre el libro anfibio de Enrigue, como ya dijo que odia que designen a sus engendritos (aunque nunca podré saber si era en serio, por su marcada tendencia al sarcasmo...).

Las palabras se fugan y luego...




Casi Paparazzi

La culpa es del Licántropo. Tiene una manía extraña de fotografiar todo... Entro en el juego, todos entramos en el juego y terminamos viendo lucecitas por todos lados: fantasmas.

Yo solía escapar de las fotografías, no fuera a perder un trocito de mi ya de por sí escurridiza alma... Pero luego vino el reconocimiento, la vanidad, el narcisismo... y al final, la pérdida absoluta... No importa, supongo que hay menos de qué preocuparse: salvación y condenación por fin desaparecieron de la lista de prioridades... Ahora lo que importa es el vértigo, como el del flash de la cámara...

Sonrío... no es que no sepa hacerlo, pero posar mostrando los dientes no me resulta cómodo... es como si temiera que alguien notará en mi rostro la inconfundible mueca cargada de misantropía.

En fin: sólo son cientoveinticincomilnovecientastreintaysiete fotos, hay que aguantar un poquito.




Finalizando

Nos perdimos del brindis y los bocadillos.
Entre dedicatorias erróneas, dibujitos extraños, plática, plática y más plática, se pasa el resto, el final de la jornada...

Alguien sugiere café, pero mi cerebro decidió apagarse automáticamente al notar la coda... aunque la coda no vendría hasta mucho después. Emigramos en busca del café, pero todos están sumamente cansados, es especial Cristina y Álvaro (viajar desde la Capital del Caos y de regreso nunca es tarea sencilla), que se retiran, una más graciosamente que el otro. Sólo las sombras esperamos por la dosis de cafeína.

Mis recuerdos del día se remontan a la noche anterior y ya una oscuridad nubosa anuncia la lluvia contenida por el cielo todo el día. Muero de ganas de llegar a casa y arrancarme el disfraz de tramoyista, las zapatillas tan lindas... quiero desordenarme el cabello y dormir... estoy exahusta...

Las despedidas no pueden retrasarse más... ya todos muestran impaciencia en sus ojos de oveja moribunda...

Es hora de dispersarse, Fugarse... sí, creo que esa es la palabra adecuada...
Hay que caminar bajo la llovizna pintada del naranja de los faroles y respirar porque todo salió tan bien...